"El humo de mi café me incitaba al asalto, a tirarme sobre él
y robarle el beso que no me había dado desde anoche, pero nada era igual. El
cuchillo sobre la mesa de luz me llamaba la atención irremediablemente, y su
tranquilidad me empezaba a irritar. Era tan lindo y sumiso cuando dormía,
cálido, tierno, amoroso, totalmente diferente a la persona consiente que
conocía. Mis músculos empezaban a apagarse, al igual que mi cerebro, mientras
el humo de mi café me lloraba un día mas.
Salí de la habitación y me dirigí a la cocina pensando en
qué hacia un cuchillo en la habitación y por qué mi desayuno me había llevado
hasta allí, si lo único sano dentro de ese cubo eran las rosas que asomaban por
la ventana."
Lov!
TK.

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